El Rendimiento siempre nos ha importado

No hay que forzar mucho la memoria para recordar como allá por el 2011 proliferaban los Smartphone Android LowCost, terminales que evangelizaron a muchos en las nobles artes del androide verde a través de lags continuos y reinicios esporádicos. Fue una época oscura en la gama baja de este SO, que afortunadamente hemos conseguido paliar con el tiempo.

Sin embargo, esa nefasta experiencia consiguió hacer que el apartado del rendimiento calara hondo en la mente de la gente, siendo el procesador uno de sus principales valedores. Sólo hay que ver las publicidades que nos bombardean diariamente con el número de núcleos de tal modelo o los altos Gigaherzios que consigue otro.


Así pues, el rendimiento del procesador sigue preocupando a los consumidores a la hora de comparar o adquirir un Smartphone. Comprendiendo este sentimiento, Qualcomm ha presentado su nuevo procesador bandera: el Snapdragon 835. Todo un “Bicho” para no defraudar a nadie.

Qualcomm, con su gama Snapdragon, siempre se ha destacado como uno de los abanderados más destacados en términos de potencia bruta. En los últimos años apenas ha sufrido competencia en la gama alta de Smartphones, viendo únicamente peligrar su trono con el lanzamiento del Snapdragon 810 y sus problemas de calentamiento.

Tras este tropiezo consiguieron levantar firmemente la cabeza con el desarrollo del Snapdragon 820 y 821, buque insignia de la compañía para el año 2016. Éste se ha destacado como un procesador que se redime de los fallos producidos en generaciones pasadas, con un desempeño general muy adecuado y equilibrado

Ahora Qualcomm continúa el camino ya trazado para ofrecer más y mejor. Así da un paso generacional hacia la fabricación en 10 nanómetros (con tecnología de transistores FinFET) que implica una reducción de tamaño y un aumento de eficiencia energética y rendimiento. Las cifras aportadas por Qualcomm para cimentar este hecho hablan de un 30% más de miniaturización, que ofrecerá un rendimiento 27% superior, y consumirá un 40% menos de energía. Unas cifras impresionantes que habrá que poner a prueba en las tomas de contacto.

El Xperia Play montaba un Snapdragon

Este primer avance nos descubre el Quick Charge 4.0. Este sistema de carga rápida que tan buenos resultados cosechó en sus versiones anteriores promete una carga, no sólo un 20% más rápida, sino más inteligente. Así será capaz de interpretar el calor emanado por la batería para adaptar de una manera más óptima el flujo de energía.

Como detalle curioso mencionar que la fabricación de estos nuevos procesadores se hará en factorías propiedad de Samsung. Esto es debido a que Qualcomm no dispone de fábricas propias y depende de terceros, siendo Samsung por tanto un socio indispensable por su experiencia en este ámbito.

En las próximas semanas se completarán las prestaciones que aún nos faltan por conocer de la nueva joya de Qualcomm sin embargo podemos predecir que será un referente en los Flagship de 2017.